Nos ponemos la camiseta que nos identifica
Salimos a la calle
Nos unimos a nuestro grupo de nuestro color
Todos con nuestra bandera en mano
Bebemos cerveza y comemos perros calientes
Nos reunimos en el sitio semanal de concentración
Apoyamos nuestra causa vociferando a más no poder
Insultamos a nuestros enemigos humillándolos hasta el límite (si es que hay alguno)
Piedras, palos, puñales, lo que esté a nuestro alcance es un arma perfecta
La batalla no se hace esperar, entramos en contacto con nuestro lado más primitivo
Hasta que la policía nos reprime y tenemos que dar marcha atrás hasta la siguiente semana
Nada como una tarde de fútbol…